Han pasado meses, si, muchos meses y días, llenos de vidas, la tuya, la mía, la del otro y la de el vecino gordo, antipático, huidizo de enfrente.
Mi mundo está lleno de tachaduras indelebles, papeles rotos, errores ortográficos y demográficos, me encuentro en un abismo al que no quiero caer, es miedo, lo sé. Ese miedo guardado en lo más intimo de cualquier mujer que siente una soledad que atormenta, llena de ruidos del ayer, de gritos ancestrales, de olores a alcanfor, de perfumes vencidos, vestidos rotos, camisas que le faltan un botón, zapatos encogidos, ollas manchadas, frascos vacíos, libros mohosos, lapices de el año 1900 y tantos.
Entonces, se apoderan de mi recuerdos que me espantan, si! me espantan al recordarme lo feliz que una vez fui. Todos se han marchado, me quedo sola, sola hasta de letras, ya no me vienen frases que me emocionen, todas se fueron con el resto, ahora trato de buscar por todos los rincones de la casa, porque hasta la memoria voy perdiendo, la alegría, las ganas, la felicidad.
Va quedando vacío mi espacio, y comienzo a buscar excusas para justificar mi respiración, ordeno y vuelvo a desordenar, creando un reguero, que me agobie, que me atormente, hasta sentirme muerta.
Hoy estoy así… !lo siento!, sé que no lo saben, no tienen mis allegados, alejados porque saberlo.
julio 13th,2011
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Fue una de sus lapidarias frases que me retumban apenas horas después en mi cabeza, a pesar de haber disfrutado de la plenitud que me queda, de una cita llena de complementos y maromas finamente pensadas para engranar nuestras vidas, movilizándonos a cada uno de nuestros mundos y desplazándonos con afabilidad. Todo fue casi perfecto, hasta el más mínimo detalle lo enalteció con sus sabias palabras: – tu mano aunque está caliente me refresca, me relaja – quedaron entonces grabadas en mi memoria como la frase “el tiempo todo lo deteriora”.
La imagen de su cuerpo recostado en su cama, yo a su lado, con mi mano derecha sobre su corazón, y el tratando de entregarse al momento fueron la más fidedigna imagen de dos personas adultas en el camino hacia el final, tratando de perpetuar los segundos de serenidad que la vida nos obsequió.
noviembre 13th,2010
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Ya me había prometido deshacerme de las cartas, de los recuerdos, y todo cuanto pudiese traerme tormentos a mi frágil vida, y una vez más permití a un intruso a entrar en mi frágil vida, creando un circo de sonrisas que a la hora de la función final dejó al niño solo y triste ante un espacio desolado con solo el raído cortinaje que las luces del show lograban disimular.
Todo se ve grande, vacío, comienzan a salir los olores del estiércol y los meaos de las bestias, para apoderarse de mis sentidos, agravando ese terrible estado de abandono, ¿donde están los elefantes que con su grandeza y docilidad más que atemorizar enternecían?, ¿a donde fue a parar el mono, con sus incomprensibles gritos que me hacían abrir mis ojos sin espabilar?, ¿que pasó con la bella acróbata, que con su practicada sensualidad dejaba atónito a todo el que la veía? ¿y el domador? aquel elegante señor de traje impecable, muy usado si, pero impecable, que con un solo sonido emitido de su voz, ponía al más fiero de los leones manso en el piso?, ¿donde se fueron todas esas maravillosas experiencias que no se si, si al final me hacían reír o me hacían llorar?, sola, inmensamente sola queda mi vida en este instante, comienzo a descubrir que el amarillo no lo es tanto, que las costuras de la carpa están medio rotas, que la suciedad no se notaba con el ruido de la risa, todo se fue, todo se marchó, dando los ultimos pasos de esta senda, me tropiezo con esta muy triste y desolada experiencia, como para pensar que prefiero la muerte muerte, y no la trascendencia, porque ya no creo ni en circos, ni en estrellas.
octubre 6th,2010
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Y no puedo, el tiempo inexorable me va robando el tiempo que destiné a deshacer cartas para evocar recuerdos, abro mi colección de latas, que he ido transformando en mis propias cajas de pandora, llenándolas de objetos, papeles, recuerdos que luego dejo abandonadas en cualquier rincón de la casa, para un día cualquiera volverlas abrir, y conseguirme viejos recuerdos que tenía atesorados, ayer, mientras removía mi vida, abrí una al azar, para tropezarme con sobres viejos que podía saber que decían y mi alma se negó abrir, las saqué viendo el amarillo del papel oxidado solo reflexionando que va pasando el tiempo, y no las puedo botar.
Voy organizando mis objetos, esta vez con una intención casi morbosa, arreglando mi adiós para que al momento de que los curiosos quieran urgar, se tropiezen con acertijos y aventuras que no lograrán descifrar, ¿ a quien quise más? , nadie lo sabrá.
Hoy, en la plenitud de mi vida, mujer de cincuenta y dos años, que casi ha dado por concluída sus opciones de amar… temo que nadie entre, en esta estapa de sociego y sabiduría a interrumpir mi tranquilidad. Solo quiero compañía, complicidad, amistad, mis pasiones se han ido agotando en la medida que mis amores me han ido chupando, con dolores, con caricias, con sonrisas mi sensatez al amar. No sé, de verdad no lo sé, temo hacerme falsas ilusiones. Solo quiero aprender cada segundo de mi vida a disfrutar del poder de la vida. Quiero disfrutar de una familia, quiero disfrutar del invento de una familia, quiero disfrutar de mi familia. De un plato de sopa caliente, sentir una dulce mano que se posa en mi hombro, de una cabeza cana que reposa en mi pecho, y retozar con la proyección de mis hijos, y los hijos de mis hijos. Huele a viejo, a perfume mal guardado, a vientos sutiles que entran por mi ventana. Ayer no pude botar una sola carta.

septiembre 3rd,2010
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La noche nos embriagó entre charlas, quesos, música latina, amistades sin compromisos, risas espontáneas, espumantes que se desbordaban por los huecos de las orejas, la nariz, los eructábamos disimuladamente junto al amargo queso de cabra bastante madurado. La mezcla de perfumes combinados en diversos cuerpos crearon una atmósfera que nos llevó a olvidar el tiempo y entregarnos al momento. Mi mareo me hizo sentir muy vulnerable al punto que no podía bailar con mis amigos porque me daba nauseas. Me senté, tomé agua hasta inflarme y dejé que la normalidad retornara a mi cuerpo.
El carro se desplazaba a velocidad regular, mis manos controlaban el volante con atención, la calle comenzaba a perder iluminación y se ponía oscura, pensé que sería un breve trayecto que comienza hacerse cotidiano en una ciudad que nada está funcionando donde hay regulaciones de todos los servicios, los minutos se van acumulando para transformarlo en eternidades , no llego, entro en un laberinto de calles ciegas con altos muros que me separan de la gente, agigantando mis temores. Estaba perdida, no tenía la menor idea a donde había ido a parar y no sabía a quien llamar, la soledad de mi vida se acentúo al verme expuesta a cualquier cosa sin poder gritar, abrazar, llorar, todo eso se me estaba negado en ese momento, estaba sola, el miedo y yo éramos la mejor compañía.
Una joven mujer, quizás de 23 a 25 años apareció de la nada, su tez muy blanca y pelo largo, me pidió que me detuviera, ese sentimiento maternal me hizo que frenara, su cara atemorizada y con llantos me pidió que si podía llevarla a un sitio relatuvamente cercano – yo no voy hacia allá, quiero salir de este sitio – le dije y ella me miró con una expresión de ruego al que casi sucumbí para hacerle el favor, pero algo me dijo que no lo hiciera, me dio una señas de cuál sería el rumbo que debía tomar, la tomé, dí muchas vueltas, esa no era la ruta, retornando siempre al mismo lugar, y extrañamente ella no estaba.
Pasé unos largos 45 minutos tratando de salir de un espacios al que no pertenecía, sabía que estaba en otro mundo, en otro país, en otra constelación, miedo, terror, angustia, paranoia, ganas de llorar invadieron mi cuerpo del que sin duda tendría que hacerle luego un exorcismo para desintoxicar todas esas sensaciones de mis fibras. Mucho tiempo habría pasado en mi vida con experiencias como esta, me hicieron recordar la vulnerabilidad de los vivos, no de los muertos que no sabemos a donde van a deambular!
Llegué a casa extenuada, y llegué solo por un segundo de azar, en el que atemorizada tomé una vía que no conocía, sintiéndo que jamás llegaría un final. En casa me acosté, dormir de inmediato.
Ayer recordé lo que me había pasado y lo conversé con una buena amiga y mientras lo contaba algo me erizaba la piel.
!Oh Madame… haz visto la llorona! me dijo Mharianne y colgó.
He visto la llorona, pensé y quedé paralizada.
julio 6th,2010
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Hoy pasé el día completo echada en mi cama, no me quiero mover, porque no quiero que pase nada. Hoy me escondí del mundo porque amanecí cansada, el alma se cansa. Hoy no hice nada para que ninguna acción generara reacción porque no quiero que me duela el alma. Hoy para cerrar el día, no hice otra cosa que lo que acabo de escribir aquí.
junio 22nd,2010
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Hoy en mi cama, sábado de descanso, aprovecho de acostarme en mi cama desde muy temprano, a disfrutar del pensamiento. Todas las luces apagadas, apenas un bombillo que ilumina mi habitación, y sobre mis piernas mi laptop, supongo que esta escena es la más típica y repetida en estos tiempos.
Pienso en Toño, si, no puedo dejar de pensar en él, no como amor obseso que me desgarra el alma, lo pienso como ser, como hombre que busca enredarse la vida conmigo, y yo me pregunto ¿Porque?, ¿Será verdad tanto deseo? o es simplemente un capricho que lo puede llevar al despeñadero. Yo me estoy protegiendo, no puedo aceptar que a mi edad, vuelva de nuevo a caer en otra burla de él, sin embargo sigo el juego mortal que nuestras almas se han signado, es como una ruleta rusa, la que estamos jugando. Todos los días me escribe, yo también a veces lo acoso con un morbo que me gusta, sé que lo pongo entre la espada y la pared, no quiere desligarse, no puede hacerlo, yo tampoco lo puedo hacer, necesito casi a diarios saber algo de él, todos los días me pregunto ¿porque me gusta?.
La ultima vez que no vimos, hace casi dos años, nuestro reencuentro fue breve, pero intenso, su piel, la mía, juntas olían bien, el como un toro embravecido sobre mi cuerpo temblaba de placer mientras mis quejidos entre cortados no podían contenerse, me entregué en cuerpo y en alma, y creo que el alma fue lo que se quedo de mi en el. No podemos descifrar este maleficio que nos ha atrapado.
junio 20th,2010
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No sé si es de llorar o de sueños, pero aún con mi alma entre el sueño y la vigilia, me pesan las desavenencias de inexpertos, debo considerar que el hecho de ser ya, una mujer madura, no podré detenerme ante la cruda realidad de no volver a trabajar con gente sin experiencia, menos con menor cultura que la mía, lamento reconocer que nunca jamás debes hacer nada con gente que no tenga tu misma condición, me confieso exclusivista.
junio 12th,2010
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1976. Los Angeles
Mi inolvidable M, no sabes cuanto te he pensado, después de haber llegado y reencontrarme con mi anterior novia, tal como tu y yo lo sabíamos, no sentí lo mismo al verla, más bien me ha desilucionado, solo pienso en tí y quiero que te vengas, asi nos vamos juntos a recorrer Marruecos, te envío en esta carta un regalito para que no te olvides de mí, aunque no me creas, te quiero y pienso mucho en tí. Besos Román
Mis ojos se humedecieron al recordar aquellos días en que añoraba la llegada de una carta que duraba 3 meses para estar en mis manos, muchas tardes pacientes, sentada en el muro de mi casa, quedaba absorta viendo la majestuosa montaña que servía de cortina para tapar mis anhelos de una niña de quince años que soñaba con el amor. Cuanto no hubiera hecho por irme, pero hoy reconozco que he sido una absoluta miedosa, porque con este caso me tropezaría una y mil veces más. Lo dejé ir, dejé que siguiera sus sueños de recorrer el mundo y así lo hizo, se graduó de ciencias políticas, se dedicó al mundo de la diplomacia, se casó muchas veces y todas sus mujeres ocuparon el puesto que una vez yo soñé tener.
Nunca dejó de enviarme postales desde donde estuviera ejerciendo, aun estando yo casada, felizmente casado,siempre aparecía en la casilla de correo, una postal de cualquier parte del mundo, para mí. Siempre me tuvo presente, yo…en verdad, casi siempre. Quizás nunca supo en el fondo cuanto lo amé, creo que ya viejo todavía lo duda. No me dí la oportunidad de irme con él. hoy lo estoy recordando. Mis espaldas cansadas, ya no tan erguidas sienten el peso de un lejano adiós, porque siento en mi corazón, que aunque no estamos juntos, nuestro amor no ha concluido y que lo más seguro no concluya nunca.
No puedo romper esta carta, ¿que hago?, ¿la boto?…quizás la organice en un album, para que un buen día, alguna niña, que quizás se llame como yo, sepa que esta mujer ha sabido querer, y la han sabido amar!. Y que por lo general, creo que he sido yo, quien no ha correspondido bien.
Nuevamente doblo la carta con sus envejecidas marcas de dobleces, mi mano no puede tocarla con desdén, mis dedos quieren acariciar un hermoso y eterno recuerdo. !cuanto te ame! fuiste mi primer gran amor…y no fue contigo con quien por primera vez hice el amor
…continuará
abril 30th,2010
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Terminó de recoger las tres cajas que aún quedaban en el medio de la sala, hoy terminaría de dar todo lo que quedaba, excepto el baúl, un espejo y su cama. Ya no tenía la misma disposición de años atrás, su alma estaba muy desgastada, con solo 50 años, ya había vivido intensamente y en todo se le notaba. Se marcharía, lo había decidido, dejaría hasta el único hijo que tenía, ya ni eso le importaba. Muchas penas le habían desgastado las ganas muchas veces de seguir viviendo, sus pasos ya no tenían la fuerza irefrenable de la impetuosa juventud, ni siquiera ya la entendía, ahora caminaba mas lento, casi, no del todo arrastraba sus pies con un ritmo sujeto a la pena que estaba viviendo – ¡como me pesas pena, ya no puedo con ella! – solía decir a menudo.
Se acercó lentamente al baúl, abrió su tapa y de adentro salió un intenso olor, madera cerrada con un aroma a perfume francés, que hace unos pocos años, en una cajita llena de piedras había colocado. Pudo, sin necesidad de ser desdoblado ver hermosas sábanas blancas de lino, que muy pocas veces había usado, los trajes antiguos que había usado su bebé, manteles que alguna vez vistieron su señorial mesa, y en un costado, vio lo que estaba buscando, un paquete grueso de sobres amarillentos, todos juntos amarrados con una cinta de raso color borgoña, una forma de saber que nadie se las había tocado.
Regreso lentamente a su cama, se sirvió una copa de vino tinto, se sentó con temor de recordar mil cosas de su vida que le habían hecho sonreír, amar y muchas veces llorar, 100 cartas que había guardado. Tomó el primer sorbo sustituyendo la gran aspiración de aire, antes de marcharse, antes de botar las cartas, se pasearía por sus historias, unas ciertas, otras inventadas para terminar de execrar todo cuanto había acumulado.
Abrió la cinta delicadamente, sabía de antemano mucho de lo que allí estaba, parte de su vida que luego botaría por el bajante. Observó el intenso amarillo de los papeles, ¡como había pasado el tiempo! – Pensó, una vida entera, que rápida, que fuerte, que intensa, volvió a tomar otro sorbo de vino – esto no será fácil amiga- se dijo así misma y a su viaje sin retorno abriendo la primera carta comenzó a leer.
…/… continuará
abril 2nd,2010
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